|
El Quincenal de Hungría | ||||
|
|
| ¿Ser hispano?
- ¡Hola! ¿Cómo te llamas? Es un diálogo corriente, en mi caso, al hacer amistades. Hablo español, húngaro, portugués e inglés. De parte de mi parte soy un hispano especial. ¿Ser hispano o ser hispanos? Somos diferentes, pero tenemos raíces comunes: música, fútbol, diversión, chistes. Escucho música ecuatoriana y me gusta mucho imitar la cueca chilena en casa, tanto como la chilena oaxaqueña de Méjico. Rodando la película de mis recuerdos me acuerdo de mis amigos hispanos que llevan años viviendo en Hungría. El chileno Patricio Baeza es músico profesional, maestro de la guitarra. Toca música contemporánea y goza creando un ambiente jocoso en compañía, “jugando con el espejo ante nuestra face”. No se cansa nunca de transmitir la lengua más extraña del mundo, de la que no se puede obtener certificado en papel, la música. Es su forma de vivir. Acabando su concierto vamos a tomar algo. Aparte de los restaurantes turcos, italianos y chinos hay lugares que nos hacen recordar el panorama de los sabores exóticos, muy característicos en Hispanoamérica: Tacos Locos, Arriba Taqueria, Iguana. Estamos caminando cerca de Oktogon. Esta plaza de forma octagonal es como una señora anciana que se ocupa de su maquillaje fino y al mismo tiempo muestra la crueldad del tiempo. Oktogon es la señal de la historia de la Hungría del siglo XX. Llevaba el nombre de Plaza de Mussolini como gesto de simpatía a la Italia fascista, lo cambiaron para 7 de Noviembre durante la ocupación soviética y hoy día le devolvieron el nombre antiguo de Oktogon. Por allí viene Jorge Martínez. El joven mejicano es el mejor cocinero. Ha salido recientemente de su trabajo. Queda para otro día degustar platos mejicanos. ¿Qué hacer en el centro? Tenemos suerte. El metro 1 o metro amarillo pasa por Oktogon. Es el primer metro de la Europa Continental y el segundo del mundo después del de Londres. Cogemos esta “celebridad de transporte” y vamos una sola parada hasta la calle Vörösmarty (Vörösmarty utca). Aquí se halla el Instituto Cervantes Budapest que el 29 de septiembre festejó el vigésimo aniversario de su creación. Tiene una biblioteca donde Paula Fernández nos saluda. La bibliotecaria argentina atrae a todos a aprender español. Su hermana vive en Valencia, donde Paulita pasa las vacaciones. Los tres bandidos decidimos elegir una película algo taquillera. Mientras paseamos por las salas descubrimos un viejo amigo ecuatoriano leyendo un diccionario. Pepe García es el primer ecuatoriano que llegó a Hungría. Es de aquellos señores que con su tranquilidad recibe las nuevas oleadas del mundo y acoge la opinión de otros con modesta confidencia sin que tenga que caer en contrariedades. Le invitamos a tomar algo, pero lo rechaza cortésmente, porque dentro de poco asistirá al concierto del reconocido cantante de ópera, Xavier Rivadeneira, amigo suyo. Por fin llevamos una película y la sonrisa de la encantadora bibliotecaria. Son las 10 de la noche. Nos entregamos a la atmósfera nocturna. Ahora seguimos caminando por la Avenida Andrássy (Andrássy út) que junto con la Plaza de los Héroes y el metro 1 forma parte del Patrimonio Mundial desde 2002. La avenida da lugar a varios artistas para expresar su arte. La multitud constituye una oportunidad excepcional para experimentar el seno de la diversión. ¡Qué maravilla! Vemos a Jaime rodeado de interesados. Vino de Perú como artista de música. Hoy día da clases de baile y para los más curiosos habla de la vida de los chamanes. Comparte el folclore de su país abiertamente. Pide a una señorita que le acompañe en la negra saya, baile típico peruano. La chica no se atreve sola y agarra a su amiga que tiene que seguirla. De ellos tres nace un grupo y la gente de mano en mano comienza a divertirse a manera de Jaimito. Él ocupa el centro y nos enseña los pasos. Más y más valientes se unen al grupo y nosotros tampoco nos podemos escapar de la tormenta popular. Es como la fuerza centrífuga. Bailamos y bailamos hasta que el cuerpo aguante. Tarde o temprano todos volvemos a casa. El día siguiente me despierto con dificultades, pero no tengo resaca. Me preparo para otras fiestas. A las 9 de la mañana me encuentro con mi amigo argentino, de descendencia catalana, en el club Gödör, en la Plaza Deák. Nosotros dos nos esforzamos en describir lo real maravilloso o lo maravilloso real desde el Montjuïc hasta Buenos Aires. Toda esta historia puede ser un cuento, pero como el horizonte, a pesar de existir, no se puede medir. Imagen: Asqui |
|
| ©2011 El Quincenal de Hungría Facebook Contactar | El proyecto quincenal Números Anteriores Selección Enlaces de interés |